Allí No Está Dios

Este año será recordado por muchas razones, especialmente luego que como seres humanos hemos enfrentado situaciones que afectan no solo lo económico sino también lo espiritual. Muchas veces en mis homilías he preguntado como recordaríamos el 2020…casi el 99% dijeron "COVID-19". Y yo les dije "really? ¿es en serio? Entonces… ¿tu vida, tu salud, tu familia, tu trabajo…nada de eso importa?"


Decidí tomar los temas de cada domingo de Adviento para entrar en ese camino íntimo con nuestro Señor y de alguna manera, en medio de los problemas o tribulaciones, recordar que sin esperanza un corazón no vive, y la esperanza se fundamenta en la fe que nos anima a creer en las promesas de Dios. Y esa fe y esperanza fortalecidas deben de hacerte sentir un gozo y paz que solo la obtenemos mirando al Crucificado, que en la corona del adviento se representa con el cirio color blanco. (Adviento)


Hablemos de la Esperanza:


El libro del Profeta Jeremías nos dice:

Porque yo sé muy bien los planes que tengo para ustedes —afirma el Señor—, planes de bienestar y no de calamidad, a fin de darles un futuro y una esperanza.” Jeremías 29:11

¿Por qué voy a inquietarme? ¿Por qué me voy a angustiar? En Dios pondré mi esperanza, y todavía lo alabaré. ¡Él es mi Salvador y mi Dios! Salmo 42:11





La esperanza como cristianos se fundamenta en las promesas de Dios, que Él quiere y puede cumplir por su omnipotencia, misericordia y fidelidad. Es más, su mayor promesa ya la ha cumplido: Jesucristo, por quien tenemos la mejor esperanza.


Aunque la modernidad ha tratado de hacernos creer que la felicidad es alcanzada por lo finito y meramente humano y se centra en simplemente tener un mundo mejor, el corazón humano no queda satisfecho puesto que como cristianos sabemos que la verdadera felicidad está en Dios.


Esperanza no se refiere a optimismo, al contrario, «La esperanza protege del desaliento; sostiene en todo desfallecimiento; preserva del egoísmo y conduce a la dicha de la caridad». La esperanza nos permite afrontar el presente y sus adversidades, con esfuerzo sostenido y con la ilusión de alcanzar la meta que sabemos es grande: nuestra salvación y que por ello justifica todo esfuerzo realizado.


¿Qué podemos hablar de la Fe?


“Pero cuando la fe de ustedes sea puesta a prueba, como el oro, habrá de manifestarse en alabanza, gloria y honra el día que Jesucristo se revele. El oro es perecedero y, sin embargo, se prueba en el fuego; ¡y la fe de ustedes es mucho más preciosa que el oro! 1ra Pedro 1:7.


“Clama a mí, y yo te responderé, y te enseñaré cosas grandes y ocultas que tú no conoces. Jeremías 33:3.


"Ahora la fe es confianza en lo que esperamos y seguridad en lo que no vemos". Hebreos 11:1.


La fe es una virtud sobrenatural. No es una creencia natural o una creencia humana. Déjame explicarte: por ejemplo, he escuchado a personas decir: "tengo fe en mi esposo o mi esposa", "tengo fe en este político", etc. Puedes confiar en una persona, pero tener fe en ella, incluyéndonos a nosotros mismos, es erróneo, todos fallamos.






¿Qué podemos decir sobre el Gozo?


“Como el Padre me amó, así también los he amado yo: permanezcan en mi amor. Si cumplen mis mandamientos, permanecerán en mi amor, como yo he cumplido los mandamientos de mi Padre y permanezco en su amor. Les he dicho todas estas cosas para que mi gozo esté en ustedes y su gozo sea completo.” San Juan. 15:9-11





Las personas más felices son las personas más generosas. Y no hablo de dinero, hablo de la personalidad completa. La generosidad comienza con gratitud. Una persona fiel vive en estado de gratitud; tienen la abrumadora sensación de que sus vidas han sido bendecidas. Generosidad por el tiempo, dones, talentos, respeto, amor, paz; personas que ven a Jesús en cada persona.


¿Cuál es tu opinión? Compártenos tu opinión.


Finalmente deseo compartir una oración-reflexión de San Oscar Arnulfo Romero. El fue mártir de El Salvador, que luchó mucho por la justicia social. Que Dios me los Bendiga


Esta noche no busquemos a Cristo entre las opulencias del mundo, entre las idolatrías de la riqueza, entre los afanes del poder, entre las intrigas, de los grandes. Allí no está Dios. busquemos a Dios con la señal de los ángeles: reclinado en un pesebre, envuelto en los pobres pañales que le pudo hacer una humilde campesina de Nazareth, unas mantillitas pobres y un poco de hierba como descanso del Dios que se ha hecho hombre, del Rey de los siglos que se hace accesible a los hombres como un pobrecito niño. Es hora de mirar al niño Jesús no en las imágenes bonitas de nuestros pesebres, hay que buscarlo entre los niños desnutridos que se han acostado esta noche sin tener que comer, entre los pobrecitos vendedores de periódicos que dormirán arropados de diarios allá en los portales, entre el pobrecito lustrador que tal vez se ha ganado lo necesario para llevar un regalito a su mama, o quién sabe, del vendedor de periódicos que no logro vender periódicos y recibirá una tremenda reprimenda de su padrastro o de su madrastra. Qué triste es la historia de nuestros niños... todo eso lo asume Jesús esta noche...” San Oscar Arnulfo Romero




Escrito por:

Rev. Padre Richard Samour

Director Espiritual de Compass Católico y Párroco de St. Clare Catholic Church, San Antonio, Texas.

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